No me elegí cuando fue fácil.

Me elegí cuando dolía quedarme,
cuando nadie aplaudía,
cuando amar significaba cerrar una puerta
y no abrir otra enseguida.

Me elegí en decisiones difíciles,
las que cuestan tomar y mantener,
esas que no se celebran en redes
ni caben en frases bonitas.

Elegí dormir en paz
en lugar de insistir,
elegí el silencio
cuando explicarme ya no me salvaba.

El amor propio 
no fue decirme palabras bonitas frente al espejo.
Fue aprender a vivir,
sin promesas, sin testigos,
sin la urgencia de sentirme suficiente para alguien más.

Fue dejar de huir, aunque temblara.
Fue entender que cuidarme
no siempre se siente bien al principio,
pero siempre se siente honesto al final.

Y aquí estoy: completa.
No invencible, pero más fiel a mí.
Convencida de que no hay mayor acto de amor
que elegir lo que necesito, 
y saber que no siempre, es lo mismo que quiero.

 

 

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© Alba J Castro — Alma con b
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